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Final de un sueño y un gran año

Aguada no logró estirar la serie ante Biguá y cayó derrotado por 85 a 81 en el partido más parejo de la semifinal.  Si bien existió un gran compromiso por todos, la ilusión que dieron los triples de Alejandro Muro y Pablo Morales más el sacrificio de todo el plantel no alcanzó.  De esta manera se cierra un gran año en donde el rojiverde fue protagonista y fiel a su estilo, dio dura lucha hasta el final.

Aguada fue el protagonista en el inicio del juego, manejando el ritmo del mismo con posesiones largas y haciendo un buen trabajo defensivo en las cercanías de su aro. En ataque, Benjamin Puckett mostró ser el hombre más activo y bien asistido colaboró junto con Brian Craig para que su equipo sacara la máxima de siete (16 a 9). Sin embargo, Puckett llegó rápidamente a su segunda falta y debió salir. El cambio lo sintió mucho el rojiverde ya que no logró anotar con facilidad y toleró un rápido 6 a 0 en manos de Michael Sweetney y Elgrace Wilborne para culminar los primeros 10´, 16 a 15 arriba.

La reacción del pato continuó en el segundo cuarto con la misma receta, es decir, cargando las ofensivas en la zona pintada. De esa manera Biguá manejó ventajas que nunca pasaron las cinco unidades. En esos instantes, en donde incluso el rojiverde seguía sumando faltas en sus extranjeros, Álvaro Tito le dio ingreso a Ivan Arbildi, quien otra vez sumó muy buenos minutos. Con ocho puntos en el cuarto para él (dos triples y un doble)  el aguatero logró recuperarase e igualar las acciones. Sobre el final, Emilio Taboada se adueñ{ó de consecutivas ofensivas, pero Alejandro Muro con tres lanzamientos libres le devolvió la mínima de diferencia a su equipo de cara al descanso largo.

En el inicio del complemento el juego exterior del conjunto de Villa Biarritz fue tremendo; dos triples de Taboada y otro de Juan José Rovira le devolvieron diferencias. A los 5´ los del pato consiguieron la máxima de seis (46-40), al tiempo que Sweetney resultó incontenible y lastimó cada vez que se lo propuso. No obstante, triples de Muro y Morales (convirtió cuatro) mas unidades de Puckett no dejaron ir al rival.

En el cuarto definitivo el comienzo fue nuevamente mejor para los hombres de Edgardo Kogan. Su equipo con inteligencia aprovechó muy bien los espacios generados por sus internos, lo cual derivó en consecutivos triples de Rovira y Taboada. Pero Aguada no se entregó y otra vez, Morales con dos bombazos fue el encargado de poner un nuevo empate, esta vez en 68 y con 6´19 por jugar. Pero rápidamente Biguá encontró soluciones desde el perímetro. Aguada echó el resto, con puntos de German Cortizas se puso 72-74 con 1´20 para el final y la ilusión seguía latente. Sin embargo, la clase del pibe Juan Cambón apareció en el momento clave del juego y con un triple fenomenal terminó de sentenciar el juego, sacando una diferencia que fue bien administrada hasta el final, en donde pese a un triple de Muro importante, ya no había tiempo para mucho más.

Aguada cierra su liga a lo grande, copando el Palacio Peñarol y bajo un aplauso cerrado en reconocimiento al gran trabajo,  ese que devolvió al rojiverde a puestos de privilegio en la principal competencia. Vaya el agradecimiento y reconocimiento a todo el equipo aguatero (jugadores, cuerpo técnico y colaboradores).

Se terminó una etapa pero ya comienza un nuevo sueño.

Semifinales  – Partido 3

AGUADA (81): G. Cortizas 8, A. Muro 21, P. Morales 20, B. Craig 8 y B. Puckett 10 (titulares); A. González 2, I. Arbildi 8, R. Carvidón y H. Timote 4.

DT: Álvaro Tito.

BIGUÁ (85): J. Cambón 7, J.J. Rovira 8, E. Taboada 22, E. Wilborne 12 y M. Sweetney 24 (titulares); S. Vidal 4, S. Vázquez 2, M. Calfani, G. Meira 6 e I. Loriente.

DT: Edgardo Kogan.

Estadio: Palacio Peñarol

Público: 3500 personas.

Parciales: Biguá 15-16, 34-35 y 58-57.

Jueces: Miguel Nieto, Gabriel Baum y Nelson Infante.

Contra las cuerdas

Aguada no pudo hacerse fuerte en el segundo partido de la serie semifinal ante Biguá y perdió el segundo punto en disputa por 73 a 58 en un partido en donde desde muy temprano se estuvo por amplias diferencias debajo en el tanteador y que pese a la rebeldía caracterísitca de la institución, nunca pudo terminar de quebrar al elenco de Villa Biarritz que de ganar el próximo jueves, accederá a la final del campeonato.

Muchísima gente se dio cita nuevamente en el Palacio Peñarol para alentar al conjunto rojiverde en una noche que desde muy temprano comenzó a complicarse para las aspiraciones del conjunto dirigido por Álvaro Tito.

El ritmo del partido lo puso Biguá que, con gran dinámica ofensiva, moviendo la pelota, penetrando y descargando en busca siempre del hombre solo comenzó a lastimar. El pato aprovechó el trabajo defensivo de su rival sobre los grandes, lo cual generó varios desajustes en el perímetro, aspecto que dio sus réditos con triples que cayeron en las manos de Juan Cambón, quien también quebró varias veces la primera línea con facilidad y asistió de gran forma a sus compañeros. Por su parte, Aguada tuvo serias dificultades para lastimar y toleró una desventaja de 12 (13-25) al cabo de los primeros 10´.

En el segundo cuarto no cambió la historia. Pese a que Aguada intentó modificar el algo el rendimiento con los ingresos de Rodrigo Riera (visiblemente lesionado, intentó dejar todo pero el dolor fue más fuerte y no volvió para el segundo tiempo) y Alfonso González, no lo pudo lograr. Los de Kogan sumaron con facilidad y con una buena rotación del plantel, nunca bajó la intensidad ni el nivel de juego. De esa manera, con un parcial de 15 a 8 en ese segundo cuarto, habiendo sacado por momentos hasta 21 tantos, el pato se fue al descanso largo 40 a 21.

En el complemento Tito buscó cambiar la imagen con dos ingresos que a la postre iban a ser claves. Le dio la confianza a Ivan Arbildi y Hugo Timote (aportaron un triple cada uno, mucha defensa y rebotes), quienes con muchas ganas y sacrificio resultaron vitales para que el aguatero acorte ventajas y permita ilusionarse. Se ajustaron detalles en defensa, se cortó por momentos la línea de pase hacia el duro juego interno rival para colocarse 40-48 (8) a 2´25 para el final del tercero. No obstante, Biguá no desesperó y en la recarga, un triple de Emilio Taboada surgió como un balde de agua helada en el mejor momento rojiverde. En ese periodo también fue importante lo realizado por Benjamin Puckett (en ofensiva).

Al cuarto decisivo se ingresó nueve tantos abajo, y al sacrificio de Arbildi y la magnífica actuación de Timote, se le sumaron dos triples de Alejandro Muro y Puckett para ponerse a siete, 48-55 con 8´ por jugar. La esperanza estaba, la ilusión la marcaba el aliento constante de la gente que no paró de cantar ni un segundo pero, Biguá no dio lugar a más. Retornó Cambón a la cancha, y ese juego simple, conceptual pero efectivo del primer tiempo le otorgó rentas que supieron administrar. Michael Sweetney se hizo más ancho de lo que físicamente es, convirtió, generó espacios y fue determinante. Los de Villa Biarritz mantuvieron siempre una media de ocho y 10 puntos para sentenciar un partido que en definitiva, durante prácticamente todo el partido, supieron dominar.

De esta manera Aguada queda contra las cuerdas y no tiene margen para el error. El jueves se disputará el tercer partido, no habrá mañana para los de Tito que, si no ganan, quedarán por el camino.

La esperanza siempre está y la gente, como siempre, deberá apoyar para conseguir el milagro.

Semifinales  – Partido 2

AGUADA (58): G. Cortizas 5, A. Muro 8, P. Morales 5, B. Craig 4 y B. Puckett 19 (titulares); A. González, I. Arbildi 7, R. Carvidón, R. Riera y H. Timote 10.

DT: Álvaro Tito.

BIGUÁ (73): J. Cambón 14, J.J. Rovira, E. Taboada 17, E. Wilborne 14 y M. Sweetney 13 (titulares); S. Vidal 1, S. Vázquez 4, M. Calfani 7, G. Meira e I. Loriente 3.

DT: Edgardo Kogan.

Estadio: Palacio Peñarol

Público: 4500 personas.

Parciales: Biguá 25-13, 40-21 y 51-40.

Jueces: Hebert González, Atilio Larrosa y Álvaro Fernández.

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